El Otro no existe, sino hay certeza de su existencia...
Lo que universalmente se tenía como ideal establecido, llega a ser derrotado por la globalización aplastante con su acción de ciencia y capitalismo imperante.
La función del padre como portador de identidad, ha desaparecido, se ha perdido, o más bien se ha desplazado a la idea de un Otro moderno, capitalista y consumidor. El hombre no solamente es productor de la sociedad, además es consumo de la modernidad, cada vez se le exige más, dejando a un lado su libertad.
Ese lugar del padre en la familia, que antes brindaba apoyo, seguridad y confianza ha pasado a ser desapercibido, tomado como un tonto, rídiculo y ausente; por lo tanto se ha formado en la sociedad de hoy una desidentificación, no hay un ideal a quien seguir, todo es cuestionado, ya que el hombre se pregunta constantemente por el ser de las cosas, dejando a un lado aquello que debe imitar.
Hay un empuje a la satisfacción del goce, dejando atrás el orden del deseo, representado por el padre. Se nos vende la idea de que un objeto llena nuestro vacío existente eternamente, pero simplemente es un juego en el cual el protagonista es el mismo que lo crea.
El capitalismo trae consigo la dependencia a objetos innecesarios y a la idea de no poder vivir sin ellos. El drogadicto, se adicta al objeto de su deseo, el cual va a necesitar cada día más; la mujer busca satisfacer su deseo en la estética de su cuerpo, permitiendo así ser explotada por la modernidad; el hombre trata de satisfacerse, demostrando que tiene cosas de mayor valor que los demás, teniendo así la necesidad de lo más nuevo cada día; y la ciencia en descubrir cosas que cada vez sorprendan más, para incitar al hombre y volverlo esclavo de su demanda.
Es realmente sorprendente ver como esta sociedad actual se mueve a nivel del capital, sino tienes dinero, no eres nada y ese nada es inaportante a la sociedad. Desde mi posición subjetiva siempre he pensado que así uno trate de vivir lo menos posible a favor de la satisfacción ilimitada del goce, siempre se ve envuelto y comprando cosas que no desea.
El capitalismo es un asesino silencioso, que sin darnos cuenta va matando la capacidad de critica y de subjetividad para razonar, dejándonos envueltos en él y agotando el tiempo de nuestra existencia.